-¿Y cómo me ves tú a mí? -Como un misterio. -Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca. -No es un cumplido. Es una amenaza. -¿Y eso? -Los misterios hay que resolverlos, averiguar qué esconden. -A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro. -A lo mejor me sorprendo. Y tú también. -Tomás no me había dicho que tuvieses tanta cara dura. -Es que la poca que tengo, la reservo toda para ti. -¿Por qué? Porque me das miedo, pensé.
-No sé qué me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué sera? Me encogí de hombros. -Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.